8 claves para mantener la motivación de tu equipo en el largo plazo. Francisco Javier Díez Servant

 

Uno de los imprescindibles de un líder de alto rendimiento al inicio de cada año es el estudio de nuevas acciones o el mantenimiento de las ya realizadas para mantener la motivación de su equipo un año más. En ocasiones se hace complicado mantener un alto nivel de desempeño del equipo sostenido en el tiempo; provocando que equipos cohesionados y eficaces; con el paso de los años, dejen entrar en su seno la desmotivación y la mediocridad por una deficiente gestión de expectativas y estados de ánimo. La existencia de conflictos no cerrados en su debido momento y la sucesión de ejercicios económicos con perspectivas similares a las de años anteriores pueden infundir en el líder la incertidumbre de si podrá mantener el nivel de cohesión, eficiencia y motivación un año más.

Mantener la energía en tu equipo (y en tí mismo) puede hacerse cuesta arriba; pero aquí te ofrezco algunas máximas para mantener a todos y cada uno de ellos al máximo desarrollo un año más:

1. Prioriza el tiempo que cada empleado necesita contigo.


Estarás probablemente pensando: “Pero, Javier, yo no tengo tiempo para esto. Además, no creo que sea importante”. Yo rebatiría ese argumento diciendo que ambos pensamientos son erróneos.

 

Mi propuesta es realizar una reunión, cada cierto tiempo, con cada miembro de tu equipo directo a solas. Mi recomendación es destinar una hora para cada reunión. Lo ideal sería concertarla en el momento en el que sueles sueles parar a descansar a lo largo del día; pero, si no es posible, coloca estas reuniones en momentos en los cuales sabes, a priori, que estarás bajo de energía o aquellos libres en tu agenda. Otra buena opción es que la conversación se lleve a cabo comiendo juntos. Mi opción favorita es tomar algo en una cafetería fuera de la oficina o aprovechar a hablar mientras damos un paseo por Barcelona.

El objetivo de estas reuniones será entablar conversaciones en las que poder conocer sus preocupaciones, necesidades, inquietudes y expectativas. De esta forma, dispondremos del conocimiento de la situación necesario para poder canalizar sus motivaciones hacia el éxito del grupo. Un pilar fundamental de la credibilidad de un líder está en generar un clima de seguridad en el equipo; por lo que será conveniente identificar, en esta conversación, dónde pueden necesitar ayuda y cómo pueden ser más productivos. El resultado de esta reunión es que se crea un entorno donde cada individuo pueda sentirse escuchado, importante, comprendido y tener presente las expectativas de su jefe y su organización respecto a su puesto de trabajo.     Del mismo modo, no olvides reservar un momento para tí mismo. Destina un tiempo, de vez en cuando, para parar y reflexionar sobre lo que has conseguido y como lo mejorarás en el nuevo año que comienza.

Un claro ejemplo exitoso de “Gamificación” en el metro de Estocolmo para fomentar el uso de escaleras.

2. Practica la gamificación de las tareas más importantes de tu equipo.

Gabe Zichermann, uno de los padres de la gamificación, en su libro “Gamification by design”, define la gamificación como “proceso de motivar a la gente y cambiar su comportamiento con el diseño de juegos, la lealtad y la economía conductual. Se trata de aplicar ese sentimiento y ese flujo a la motivación de los empleados”.

Hay determinadas tareas tediosas e importantes del día a día que, si conseguimos gamificar, les permitirá redescubrirlas con una mirada mucho más orientada a su logro. Esta nueva visión de las mismas garantizará un mayor esfuerzo de todo el equipo por su cumplimiento, generará mejor clima laboral y mayor engagement de los empleados.

Un ejemplo de gamificación que he aplicado con éxito en mi organización, lo implantó por primera vez la cadena norteamericana Hyatt Hotels Corp. Hyatt es una de las cadenas hoteleras más grandes del mundo y buscó la mejor alternativa para premiar a las personas más allá del ámbito profesional por la consecución de sus objetivos. La compañía buscó motivar a los representantes del servicio al cliente, recompensando sus resultados frente a la cantidad de llamadas realizadas. Para ello, les entregaban tokens virtuales que permitían abrir cofres o lanzar dardos para conocer qué tipo de premios iban a recibir (vacaciones, tarjetas de regalo o comidas en restaurantes).

3. Muestrales tu gratitud.

A menudo veo a managers buscando ingeniosas e innovadoras técnicas de motivación; cuando, a lo largo de mis años de experiencia, la más efectiva se me ha demostrado la más sencilla. Si quieres mejorar el bienestar de tu equipo, mantener su lealtad, su motivación y lealtad, no lo podrás lograr sin muestras de gratitud por su trabajo bien realizado.

Aprovecha cualquier ocasión a lo largo del año para realizar una nota manuscrita que les aporte un feedback de reconocimiento; cierra el año con una reunión que muestre todos los logros realizados y te permita dar las gracias a todos y cada uno de ellos y, lo más importante, celebra cada logro que se hayan conseguido entre todos por todo lo alto.

4. Ayuda a no perder de vista la visión general.

Normalmente, nuestros empleados suelen soportar una alta carga de trabajo que les hace sentirse demasiado ocupados e, incluso, improductivos. Muchas veces, el quehacer diario les sume en una situación que no les permite obtener una visión global y ver que se están moviendo. El dicho de “los árboles no nos dejan ver el bosque” resume, a la perfección un mal en que puede caer nuestro equipo e, incluso, nosotros mismos; les hará perder el foco sobre la dirección marcada y, con el tiempo, reducirá su nivel de compromiso.

Una reunión mensual de resultados que les mantenga orientados a objetivos y sirva de feed back es motivadora; así como permite tener presente hacia dónde nos dirigimos como grupo y los avances realizados.

5. Introduce novedades en el equipo, de vez en cuando.

Un equipo es como una laguna; cuando no se detecta movimiento, se estanca; las ranas comienzan a criar y, al final, sus azules y cristalinas aguas se transforman en una ciénaga verde. Cuando pasamos mucho tiempo sin salir de nuestra zona de confort, perdemos presión y nos estancamos como grupo. Anímales a trabajar en nuevos proyectos o asigna nuevas responsabilidades: esto acompañará a cada miembro a salir de la zona de confort; con resultados muy positivos en su rendimiento y motivacion.

6. Ve más allá del lugar de trabajo.

Esto no quiere decir que te adentres en su vida personal. Después de todo, debe de haber una clara separación y equilibrio entre el trabajo y casa. Pero hay algunas alternativas que permiten a tu equipo encontrar este equilibrio.

7. Utiliza contratiempos y oportunidades de aprendizaje.

No te enfades cuando alguien comete un error. Sé que va a generarte estrés y agravio; pero eso no va a solucionar el problema y tampoco ayudará a crear un ambiente colaborativo y positivo.

Sin embargo, utiliza los errores y contratiempos como oportunidades de aprendizaje. En lugar de martirizar a tus empleados, pregúntales que ha ido mal y como podremos mejorarlo la próxima vez. Trata de ver cómo puedes ayudarles a salir de la situación con éxito. Para ello, tendrás que desarrollar unas amplias habilidades de comunicación. Este hecho, no les va a hacer sentir más enérgicos, pero les transmitirá confianza para comunicar errores con valentía, mejorará el clima laboral y te posicionará como un referente en el equipo.

8. Ayuda a tu equipo a proteger su tiempo.

Si echamos una mirada al tiempo que deberemos de invertir en animar, desarrollar y formar a nuestro equipo; la primera conclusión que nos vendrá a la cabeza es que no tenemos suficiente tiempo para realizar, con éxito, todas las iniciativas que ha de llevar a cabo un verdadero líder.

Siento decirte que cada líder es culpable de su propia falta de tiempo. Si analizamos en qué dedicamos nuestro tiempo, descubriremos que una gran parte está dedicado a tareas que deberíamos haber delegado.

Al igual que nosotros, nuestros empleados se enfrentan a un problema de gestión del tiempo en el que hemos de ayudarles. Sientate con ellos y comparte con ellos algunas reglas sobre como priorizar. Replantéate las reuniones a las que asisten y evalúa si ya están a plena capacidad antes de asignarles nuevas tareas.

Para terminar, rompe noc la costumbre de molestarles fuera de su horario de trabajo y lucha cada día porque no excedan su jornada laboral.

Francisco Javier Díez Servant


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