De la oficina al liderazgo en remoto: como ajustar nuestro enfoque. Francisco Javier Díez Servant

   


    Como casi todas las organizaciones a lo largo del planeta, la pandemia producida por el COVID19 ha cambiado la manera en que trabajamos. En los últimos meses, todos nos hemos abierto a las nuevas tecnologías mucho más de lo que hacíamos antes, con el fin de encontrar una línea de vida que mantenga la comunicación con nuestros equipos y clientes para conseguir nuestros objetivos. El resultado ha sido la aceleración de todos aquellos proyectos que tenían que ver con nuestra transformación digital.

    Como consecuencia de esta nueva coyuntura, la figura del teletrabajo aparece y, más allá de las innumerables ventajas que aporta, conlleva una adaptación a la nueva forma de trabajar que, en muchos casos, se he mostrado complicada para algunos miembros del equipo. Nuestros equipos están aprendiendo a trabajar encontrando un difícil equilibrio entre la vida laboral y familiar. ¿A cuantas videoconferencias hemos asistido y presenciado como un niño se colaba en la habitación del que participaba en ese momento? No es fácil, no. Es por ello que es muy importante, más que nunca, hacerles sentir arropados y comprendidos.

    En mi caso, he tratado de hacerlo de distintas formas. La primera, he intentado hacerme más visible con mi equipo directo y con sus equipos también. Antes, cuando todos estábamos en la oficina, era muy sencillo; caminaba alrededor, visitaba centros de trabajo y hablaba con ellos. Ahora, he de gestionar esta relación, con algunos de ellos, en la distancia. En su lugar, he comenzado a realizar reuniones periódicas de “update” con todos los equipos; haciendoles ver que estoy disponible para cualquiera que lo necesite; al  igual que cuando vivíamos en la situación actual.

    La segunda vía que he encontrado ha sido la de animar a los managers a ser empáticos y mostrarlo en cada una de sus acciones y decisiones. El teletrabajo ha cambiado la jornada de trabajo tradicional; por lo que empieza a ser común ver personas que comienzan a trabajar a las 6.30am y otros que, por el contrario, trabajan hasta altas horas de la noche. Este hecho, puede producir en ellos la sensación de no dejar nunca de trabajar; con las consecuencias que esto tiene en la motivación y estado de ánimo.             Durante este periodo, me encuentro alentando a los managers a que fijen límites e intento predicar con el ejemplo. Si envío un correo electrónico a las 7 de la tarde, por ejemplo, especifico a los destinatarios que no necesito la respuesta para esta noche, es mejor que respondan mañana. Del mismo modo, los managers intentan no enviar correos en horas intempestivas; antes de enviar un email, han de valorar su nivel de urgencia y, en la mayoría de los casos, enviar el mensaje al día siguiente.

    Además, podemos comprobar que el teletrabajo hace que muchos empleados no se tomen su tiempo de descanso. Las personas necesitamos ahora descansar, más que nunca; por lo que animamos a los equipos a que se tomen tiempo para desconectar, hacer deporte diariamente; e, incluso, se tomen mediodía o un día libre para recargar las pilas. En estos tiempo sin precedentes, es importante actualizar tu estilo de liderazgo, arropar a los equipos más que nunca e fomentar la empatía. Sólo de esta manera saldremos de esta crisis, todos juntos.

Francisco Javier Díez Servant


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